Sobre mí
Mi camino en el acompañamiento y la transformación personal me ha llevado por distintos aprendizajes y experiencias que han marcado mi vida y mi manera de estar con los demás
En Francia realice una formación en Teoría Polivagal con Ludovic Leroux y su programa Plena Confianza, un aprendizaje que luego continué con Deb Dana, referente mundial en este enfoque. Esta teoría, desarrollada por Stephen Porges, fue un antes y un después en mi propia sanación: entender que muchas respuestas son automáticas, y que dentro de nosotros hay una parte que busca protegernos, transformó la manera en que me veo a mi misma y como acompaño a otros en sus procesos.
Antes de esto, me formé como terapeuta en PNL (Programación Neurolingüistica), lo que me permitió comprender con mayor claridad los procesos mentales, emocionales y conductuales del ser humano. También fue un punto de inflexión en mi camino descubrir Un Curso de Milagros, cuyas enseñanzas me condujeron a una mirada más profunda, amorosa y consciente de la vida.
Durante más de veinte años he acompañado a personas en sus procesos de autoconocimiento, creando espacios de contemplación, escucha interna y transformación a través del yoga y la meditación zen. Cada experiencia, cada formación y cada encuentro ha ido construyendo mi manera de acompañar, desde el respeto, la presencia y la comprensión profunda de la naturaleza humana.
Mi propósito
Hoy, después de más de dos décadas acompañando a personas en procesos conscientes de cambio, mi misión sigue siendo la misma:
Acompañar a cada persona a comprender su sistema nervioso desde una mirada somática, a sanar desde la raíz, reconectar con su fuerza vital, cultivar la autocompasión y ocupar plenamente el lugar que le corresponde en la vida.
Mi enfoque trasciende la terapia tradicional.
Creo en un acompañamiento profundo, compasivo y transformador, donde cada ser humano se sienta sostenido para descubrir su propia capacidad de resiliencia, libertad y creación.
Todas las personas con las que trabajo —en terapia individual o en espacios grupales— comparten un anhelo común: comprender su experiencia, transformar su sufrimiento y recuperar un estado de equilibrio y bienestar.
Para mí, este camino terapéutico no es solo una técnica: es un proceso profundo de reconexión con uno mismo, de volver a habitar el cuerpo y recuperar la seguridad interna. Es, en esencia, un regreso a casa. A ese lugar interno donde la vida vuelve a sentirse segura, plena y verdaderamente disponible.
“Sanar no es recuperar lo que fuiste, sino descubrir quién puedes ser ahora.”
¿Sientes que este puede ser tu momento?
Da el primer paso hacia tu transformación
